martes, 25 de febrero de 2014

Tratado de Pintura.



Ayer se mencionó en clase el Tratado de Pintura de Leonardo da Vinci y aquí os he transcrito los puntos más interesante para que veais en ellos las características que hemos empezado a ver y que se repetirán en toda la pintura del Cinquecento. Cada uno de los apartados contiene alguna característica que podremos ir viendo en las diferentes obras que están por salir, y aunque su lenguaje es un poco enreversado creo que se entiende bien lo que quiere decir.
Como vereis una de las palabras más repetidas es "natural", a ¿qué creeis que se refiere?

Lo que primeramente debe aprender un joven.
            El joven debe, ante todas las cosas, aprender la Perspectiva para la justa medida de las cosas. Después estudiará copiando buenos dibujos, para acostumbrarse a un contorno correcto. Luego dibujará al natural, para ver la razón de las cosas que aprendió antes; y finalmente deber ver y examinar las obras de varios maestro, para adquirir facilitar en practicar lo que ya ha aprendido.

II. Que estudio deben tener los jóvenes.
            El estudio de aquellos jóvenes que desean aprovechar en las ciencias imitadoras de todas las figuras de las cosas criadas por la naturaleza, debe ser el dibujo, acompañado de las sombras y luces convenientes al sitio en que están colocadas las tales figuras.

XX. Siempre se debe consultar el natural.
            El que crea que en su imaginación conserva todos los efectos de la naturaleza, se engaña; porque nuestra memoria no tiene tanta capacidad; y así en todo es menester consultar con el natural cada parte de por sí.

Dama con armillo

XXXIX. Medidas y divisiones de una estatua.
            La cabeza se dividirá en doce grados, cada grado en doce puntos, cada puntos en doce minutos, y cada minuto en doce segundo y etcétera.

XLVII. De la Pintura y su división.
            Dividese la Pintura en dos partes principales: la primera es la figura, esto es, los lineamientos que determinan la figura de los cuerpos y sus partes; y la segunda es el colorido que se halla dentro de los tales términos.

LIV. Las series de figuras una sobre otra nunca se deben hacer.
            Ese uso tan universalmente seguido por muchos pintores, por lo general en los templos, merece una severa crítica; porque lo que hacen es pintar en un plano una historia con se paisaje y edificios; luego suben un grado más, y pintan otra mudando el punto de vista, y siguen del mismo modo hasta la tercera y cuarta; de suerte que se ve pintada una fachada con cuatro puntos de vista diferentes; lo cual es suma ignorancia de semejantes profesores. Es evidente que el punto de vista se dirige en derechura al ojo del espectador, y en él se pintará el primer pasaje en grande, y luego se irán disminuyendo a proporción las figuras (…).

LXX. Modo de hacer que las figuras resalten mucho.
            Las figuras parecerán mucho más relevadas y resaltadas de su respectivo campo, siempre que éste tenga un determinado claroscuro, con la mayor variedad que se pueda hacia los contornos de la figura, como se demostrará en su lugar, observando siempre la degradación de la luz en el claro, y la de la sombra en el oscuro.

CLXV. De la Perspectiva aérea.
            Hoy otra Perspectiva que se llama aérea, pues por la variedad del aire se pueden conocer las diversas distancias de varios edificios, terminados en su principio por una sola línea; como por ejemplo: cuando se ven muchos edificios a la otra parte de un muro, de modo que todos se manifiestan sobre la extremidad de este de una misma magnitud, y se quiere representarlos en una pintura con distancia de uno a otro. El aire se debe fingir un poco grueso; y ya se sabe que de este modo las cosas que se ven en el último término, como “pueden ser unas” montañas, respecto a la gran cantidad de aire del mismo color que aquel cuando el sol está aún en el Oriente. Esto supuesto, se debe pintar el primer edificio con su tinta particular y propia sobre el muro; el que esté más remoto debe ir menos perfilado y algo azulado; el que haya de verse más allá se hará con más azul “y aún menos perfilado”, y al que deba estar cinco veces más apartado, se le dará una tinta cinco veces más azul; y de esta manera se conseguirá que todos los edificios pintados sobre un mismo “horizonte” parezcan de igual tamaño, y se conocerá distintamente cual está más distante y cual es mayor.

CCLI. Sobre el decoro.
            Observe el pintor el debido decoro: esto es, la conveniencias del acto, trajes, sitio y circunstancias, respecto a la dignidad o bajeza de la cosa que se represente; de modo que un rey tenga la barba, el ademán y las vestiduras graves, (…) y los circundantes con reverencia y admiración, y con trajes adecuados a la gravedad de una corte real. Y al contrario, las personas bajas deben estar sin adorno ninguno (…) la actitud de un viejo no debe ser como la de un mozo, ni la de una mujer igual a la de un hombre, ni la de este a la de un niño.

                                                        Retrato de La Gioconda

CCCXXXV. Cómo se ha de juzgar una obra de Pintura.
            Primeramente se ha de ver si las figuras contienen el relieve que conviene al sitio donde están; después la luz que les ilumina, de modo que no haya las mismas sombras a los extremos del cuadro que en el medio.(…) en segundo lugar se examinará si la composición o colocación de las figuras está arreglada conforme se quiere representar el cuadro. Y en tercer lugar se notará si las figuras tienen la viveza precisa para cada una en particular.